The Journal of Psychology and Education (I.S.S.N.:1699-9517) is a publication of the Association of Psychology and Education, non-profit professional scientific entity.
Vol. 21. 2026. Pp. 18-28
David Álvarez-García, Zara Súarez-García
02/07/2025Abstract
Previous evidence suggests that playing violent video games increases desensitization, decreases empathy, and increases aggression, especially among minors. The present study has two main objectives: a) to analyze the consumption of highly violent video games (PEGI 18) in a sample of preadolescents from Asturias (Spain); and b) to analyze possible psychosocial and gender differences between those who play PEGI 18 video games and those who do not.
The study included 568 sixth-grade students (ages 10-13) from 15 schools in Asturias. A self-report questionnaire was administered, which included a question asking participants to list up to three video games they had played the most during the academic year; a shortened version of the Children and Adolescents´ Assessment System (SENA); and an additional empathy scale.
The vast majority of participants reported playing video games, mostly age-appropriate ones, although a significant percentage, especially boys, played PEGI 18 games. In the sample as a whole, those who played PEGI 18 video games scored higher in aggression. Among boys, those who played PEGI 18 games scored lower in empathy, anxiety, social anxiety, and perceived family relationship problems, and higher in integration and social competence, as well as in defiant behavior. Among girls, those who played PEGI 18 games reported a greater presence of family relationship problems.
The theoretical and practical implications of these results are discussed.
Resumen
La evidencia previa sugiere que jugar a videojuegos violentos incrementa la desensibilización, disminuye la empatía y aumenta la agresividad, sobre todo en menores. El presente trabajo parte de dos objetivos: a) analizar el consumo de videojuegos altamente violentos (PEGI 18) en una muestra de preadolescentes de Asturias (España); y b) analizar posibles diferencias psicosociales y de género entre quienes juegan a videojuegos PEGI 18 y quienes no.
Participaron en el estudio 568 estudiantes de 6º de Educación Primaria (10-13 años), pertenecientes a 15 colegios de Asturias. Se aplicó un cuestionario de autoinforme compuesto por una pregunta en la que se les solicitó que mencionasen hasta tres videojuegos a los que más habían jugado durante ese curso académico; una versión abreviada del Sistema de Evaluación de Niños y Adolescentes (SENA); y una escala adicional de empatía.
La gran mayoría de los participantes juega a videojuegos, mayoritariamente acordes a su edad, si bien un porcentaje significativo juega a videojuegos PEGI 18, sobre todo chicos. En el conjunto de la muestra, quienes juegan a videojuegos PEGI 18 puntúan más alto en agresividad. En los chicos, quienes juegan a videojuegos PEGI 18 puntúan más bajo en empatía, ansiedad, ansiedad social y problemas percibidos en las relaciones familiares; y más alto en integración y competencia social, así como en conducta desafiante. En las chicas, quienes juegan a videojuegos PEGI 18 informan de una mayor presencia de problemas en las relaciones familiares.
Se discuten las implicaciones teóricas y prácticas de estos resultados.
Palabras clave
Videojuegos; Violencia; PEGI; Adolescencia temprana; GéneroKeywords
Video games; Violence; PEGI; Early adolescence; Gender
Copyright © 2017 Revista de Psicología y Educación, ISSN:1699-9517·e-ISSN:1989-9874
Edita: Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos, España. Este es un artículo Open Access
bajo la CC BY-NC-ND licencia (http://creativecommons.org/licencias/by-nc-nd/4.0/).